Waiting…

wait

Y un día, decidió sentarse. Sentarse a ver pasar todo ante su mirada fija. Sin perder detalle, siempre en la misma dirección preguntándose el porqué.

Un suspiro es todo lo que se escucha en aquel lugar vacío.  Hasta el más mínimo aliento resuena.

Y así, con esos ojos bien abiertos detalla detenidamente ese porqué. No se permite mirar nada más que aquello que le hizo llegar a ese “porqué”.

Las dudas se acaparan de su cabeza y ninguna respuesta tiene en la mano para aliviar ese suspiro.

Coge aire. Nota como llena su vacío, lo retiene dos segundos y lo expulsa como si el alma se le fuera en ello.

En ese lugar tan frío no existía nada, ni tan siquiera ella. Nada la podía hacer volver de donde se encontraba.

Tan lejos pero tan cerca de aquel porqué.

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